Marcos 9:23 (Reina Valera 1960)
Jesús sana a un muchacho endemoniado
14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron.
16 El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?
17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.
19 Y respondiendo él, les dijo: !!Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.
20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.
21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.
22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.
23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.
25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.
27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.
28 Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?
29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.
Marcos 9: 14-29, Reina Valera 1960
Jesús sana a un muchacho endemoniado
29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.
Marcos 9: 14-29, Reina Valera 1960
En el pasaje anterior, podemos ver claramente que los discípulos habían fracasado al querer sacar el espíritu maligno que tenía el muchacho. Pero esto lo tenía contemplado el Señor para hacerlo conscientes de su falta de fe.
La mayoría tenemos la tendencia de hacer notar los fracasos ajenos y con esa actitud poder justificar los propios. Es una forma absurda de engañarnos y como el Señor dijo: “Al que cree todo le es posible”. Si no vemos avances en nuestra vida crisitana es por nuestra falta o poca fe y no por culpa de los demás.
Pero también la frase se aplica no solo a lo que sí podemos hacer mediante la fe, sino a lo que Dios nos dará en respuesta a esa fe, como le ocurrió al padre del muchacho, tomando en cuenta que no es que no de “cualquier cosa que queramos”, puesto que la verdadera fe se somete siempre a la voluntad de Dios y se confía en lo que el nos de, puesto que sabe lo que es mejor para cada uno de nosotros.
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